El entrenamiento se ha quedado para mañana. Cenas lo primero que encuentras. Y mientras recoges, aparece esa frase que conoces demasiado bien: «La semana que viene me organizo».
Te gustaría ponerte esa ropa y sentirte cómoda. Subir las escaleras con más soltura. Tener ganas de hacer un plan al salir del trabajo. Mirarte y reconocer también a la mujer que quiere cuidarse.
Si tienes hijos, quizá quieres reservarte un rato sin sentir que les estás quitando algo. Si cuidas de otras personas, sabes lo fácil que es dejar tus necesidades para el final.
Tu tiempo también merece
un sitio en la semana.
Semana Real empieza ahí: en los horarios, el cansancio y los minutos con los que cuentas de verdad.